Pero, ¿por qué el vídeo in-stream sigue siendo la sombra de la TV? El vídeo digital, específicamente in-stream, se comercializa como una experiencia televisiva. De hecho, como en la televisión, los espectadores deben ver el anuncio completo para llegar al contenido deseado (aunque rara vez lo hacen en cualquier medio). Lo que es fundamentalmente diferente, sin embargo, es la conexión entre la programación y los anuncios, el vínculo emocional o temático que captura al espectador y eso está totalmente perdido en el mundo online.
Los vendedores saben lo importante que es la conexión emocional y, por esa razón, se selecciona cuidadosamente el contenido de TV para mostrar mejor el contenido de cada marca. Así que, ¿cómo podemos esperar que los que invierten en TV pasen a invertir en publicidad online cuando no son capaces de proporcionarnos el atributo que más deseamos que es la conexión emocional?
Lo que es cierto es que incluso con todos los acontecimientos que tienen lugar online, la publicidad en línea seguirá estando a la sombra de la que se ofrece en TV hasta que cambien la forma en que se vende. Así, que hasta que no ofrezcan a los espectadores y, por tanto, a los vendedores, una nueva experiencia de visualización emocional integrada, los vídeos siempre se quedarán cortos y los in-stream seguirán siendo comprados (o recbididos gratis) como continua sombra de la televisión.
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