El cerebro reptil es ese que expresamos “con los latidos del corazón, que se ve en la resonancia magnética cerebral, en la transpiración”, el que emite señales no verbales y que, sin que nosotros seamos conscientes, toma las decisiones por nosotros. “Pregunte a un fumador por qué fuma: no hablará de adicción y dependencia, sino de libertad de fumar”, explicó Renvoise.
“El 99% de nuestras decisiones no las toma nuestra razón, sino el instinto. Luego la razón busca excusas para justificar lo que ha elegido nuestro cerebro reptil, primario: el que heredamos de los dinosaurios”, explicó. Y añadió que, los seres humanos como seres evolutivos hemos ido acumulando capas de cerebro: “el más antiguo, el núcleo, es el mismo que teníamos cuando éramos reptiles y sigue siendo el más influyente; sobre él se superpusieron capas de cerebro medio, emocional y, encima, las más recientes circunvoluciones cerebrales: el neocórtex racional”.
Fue Damásio, en 1995, quien demostró que la razón es menos eficaz que el cerebro reptil. “En un juego de apuestas dio a elegir entre barajas. Una estaba trucada y el cerebro reptil de los apostadores detectaba el truco muchas jugadas antes que su razón. Y lo denunciaba emitiendo señales no verbales”, aseguraba Renvoise. “Yo trato de aplicar a la toma de decisiones lo investigado por Damásio, Kahneman, Ledoux…” afirmó. Según Renvoise, la economía clásica y su teoría de las opciones racionales “es falsa”.
Y explicó que “los seres humanos, entre dos opciones, no elegimos siempre las más racional, sino la que prefiere nuestro cerebro reptil. Y no siempre es la obvia”. El cerebro reptil es “un enorme yo. Sin él nos habríamos extinguido. El reptil no tiene compasión ni empatía. Sólo entiende los grandes contrastes: blanco o negro. No tiene tiempo de más”. “El reptil reduce opciones a lo binario para sobrevivir”, explicó, “aunque la realidad es más compleja y comprenderla a fondo requeriría una lógica difusa”. Se trata de un cerebro que no entiende abstracciones, sólo lo tangible, y que es profundamente emocional y visual.
¿Cómo se trata con el cerebro reptil? “Si quiere convencer a los demás, olvídese de su yo y empiece a trabajar el tú. No hay nadie más bobo que quien intenta ligar luciendo su músculo o su Ferrari. No diga ‘Yo soy rico, quiéreme’, diga, ‘te haré rica’, y le querrán”.
Aunque para persuadir primero hay que diagnosticar el dolor. “Somos criaturas dolientes siempre temiendo por nuestra supervivencia”, explicó, “y sobrevivir son las cuatro Fs: Food, Fight, Fly, Fuck”. “¿Qué le duele cuando pide una pizza por teléfono? ¿Hambre? Eso es necesidad. Diagnostique el auténtico dolor: es la terrible ansiedad de no saber cuándo va a comer”. Y da un consejo a la industria cinematográfica: “Hollywood domina las claves de nuestro cerebro reptil. Si quiere hacer mucha taquilla, no lea a los críticos, sino las señales verbales del público”.
¿Y en cuanto a la política? Renvoise asegura que sí es aplicable, y funciona, porque “su esencia es que nuestras grandes decisiones se basan en el miedo”.
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